CONTENIDOS
PRESENTACIÓN
KAHOOT
EXAMEN:
- Relacionar personajes históricos con su importancia en la Guerra Civil:
- Emilio Mola.
- Antonio Salazar.
- Juan Negrín.
- Adolf Hitler.
- Francisco Largo Caballero.
- Mussolini.
- Josef Stalin.
- Conocer los dos bandos de la guerra y su posición en el mapa.
- Definir la idea de "cruzada" y su importancia en la Guerra Civil.
- Identificar cómo se organizaron las llamadas "Brigadas Internacionales".
- Conocer la importancia histórica de
- El Comité de No Intervención.
- La Batalla del Ebro (1938).
- El lema "¡No pasarán!"
CONTENIDOS DEL TEMA:
Tras la victoria del Frente
Popular en las elecciones de 1936, los conflictos políticos crecieron rápido. A
veces se dice que el problema de la República es que “no había republicanos”, ya
que la izquierda y la derecha luchaban por el poder sin respetar la democracia.
El ejército comenzó a planear un golpe contra el gobierno del Frente Popular, organizado
por el general Emilio Mola en
Pamplona, conocido en secreto como “el Director”. Se preveía una acción violenta
y rápida, para controlar el país temporalmente, y pasar después a un nuevo
gobierno, republicano o monárquico. Lo importante era imponer el orden y evitar
una posible revolución. Este golpe militar tenía el apoyo de los grupos de
derecha, que querían terminar con el gobierno del Frente Popular. Al mismo
tiempo, el gobierno conocía la conspiración contra él, pero pensaba
derrotarla fácilmente. Su error fue no ver la magnitud de la sublevación,
y también subestimar al general Franco, que desde Marruecos consiguió hablar
con los alemanes que se encontraban en la ciudad internacional de Tánger.
Hitler aceptó enviar ayuda a Franco para llegar a Madrid y tomar el poder.
El 17 de julio
de 1936 comenzó la sublevación en Melilla, Tetuán y Ceuta, y el 18 de
julio llegó a la península, donde gran parte del territorio apoyó este golpe. Pero
los planes de tomar el poder rápidamente fracasaron, ya que Madrid,
Barcelona y otras ciudades continuaron bajo el control del gobierno. El mapa
quedó dividido, entre una España sublevada y otra fiel al gobierno del
Frente Popular. Era el principio de un conflicto que duraría casi tres años: la
Guerra Civil Española. A pesar de ser una guerra ideológica, los españoles que
lucharon en un bando o en el otro no lo hicieron generalmente por su ideología
personal, sino más bien por el lugar en el que estaban al principio de la
guerra. Así, podemos oír numerosas historias de nuestros abuelos en las que un
soldado tenía que servir a su bando aunque tuviera las ideas del contrario
(esto se puede aplicar a ambos bandos).
El ejército
también se dividió, no todos los militares aceptaron la sublevación. Pero el
gobierno no podía confiar totalmente en ellos, y decidió entregar armas a las milicias
de los sindicatos y de los partidos del Frente Popular. Esas milicias fueron
las principales defensoras de la zona republicana, y eso provocó
situaciones de caos y descontrol (por ejemplo, parte de la zona republicana
quedó fuera del control del gobierno cuando los anarcosindicalistas crearon su
propio “Estado anarquista”, que duró unos meses y fue una curiosidad en la
historia mundial). Además, estas milicias se ocuparon de perseguir y ejecutar a
los simpatizantes de la derecha, los religiosos, etc. En la zona nacional,
es decir, el territorio controlado por los militares sublevados, se persiguió y
ejecutó igualmente a los simpatizantes y miembros del Frente Popular, y también
hubo un cierto descontrol los primeros días, pero pronto se organizó la
violencia bajo el estricto control de la jerarquía militar.
En Madrid, que
fue el símbolo de la resistencia del bando republicano durante toda la guerra,
hubo un lema usado por la República española durante el asedio a la
capital: ¡No pasarán! que utilizó durante
un discurso Dolores Ibárruri, llamada “la Pasionaria”, una de las fundadoras
del Partido Comunista de España.
15.2. UNA GUERRA DE DESGASTE Y RESISTENCIA
La estrategia de los sublevados
era tomar Madrid cuanto antes.
Mola no pudo hacerlo desde el Norte, pero Franco sí fue capaz de avanzar por el
Sur. En noviembre de 1936, estaba listo para atacar la capital, y entonces el
gobierno de la República escapó a Valencia. Pero las fuerzas republicanas, con
sus milicianos, los brigadistas internacionales y otros voluntarios frenaron los
ataques de Franco, que decidió cambiar de táctica. Entre abril y octubre de 1937,
se libró la batalla del Norte. El
26 de abril, la legión Cóndor alemana bombardeó Guernica, y en junio las tropas
franquistas ocuparon Bilbao y las zonas industriales y mineras del norte. Después
de la caída de Santander en agosto y la de Asturias en octubre, el Norte pasó
finalmente a la zona nacional.
En 1938, las tropas sublevadas llegaron
al Mediterráneo y Cataluña quedó aislada. Para impedir el avance de los
sublevados, los republicanos concentraron sus fuerzas en la batalla del Ebro, pero después de duros
combates tuvieron que retirarse. A partir de entonces, el avance de los nacionales
fue imparable. Barcelona cayó el 26 enero de 1939 y el resto de Cataluña lo
hizo poco después. En febrero de 1939 sólo Madrid y la zona centro quedaban en
manos republicanas. El gobierno de Juan Negrín
intentó resistir, pero no había posibilidades de éxito. Desde el año anterior,
Stalin, más preocupado por la situación de Europa que por la guerra en España,
había abandonado al gobierno republicano. Entre febrero y marzo todo el
territorio fue tomado por el ejército nacional, y el 1 de abril de 1939 se puso
fin oficialmente al conflicto.
Con la derrota republicana se
inició el exilio: se calcula que más de medio millón de españoles cruzaron la
frontera francesa por miedo a las represalias. Después de este pánico inicial,
en pocos meses volvió a España la mitad de estas personas; el resto continuó en
un largo exilio. Algunos
republicanos exiliados en Francia fueron detenidos por los nazis y confinados
en los campos de concentración: Treblinka, Dachau, Mauthausen, etc. Otro grupo
consiguió embarcar hacia Hispanoamérica o refugiarse en la URSS. El propio
gobierno de la República constituyó en México un gobierno en el exilio.
15.3. ANÁLISIS INTERNACIONAL DEL CONFLICTO
La situación política europea en
1936 era muy tensa, con la amenaza de un nuevo conflicto mundial. En ese
contexto, la guerra en España fue vista como una especie de “experimento” en el
que combatían las fuerzas que acabaron enfrentándose en la Segunda Guerra
Mundial. Las potencias fascistas decidieron desde un primer momento ayudar a las
tropas de Franco. Mussolini y Hitler buscaban así beneficios
estratégicos en su lucha contra las democracias y las ideologías marxistas. Portugal,
bajo la dictadura de Salazar, se
unió desde un principio a Franco. En resumen, los militares sublevados contaron
desde el primer momento con:
·
La artillería y la aviación alemanas e italianas.
·
Numerosos voluntarios de Italia, Portugal y Marruecos.
La participación de Hitler en la
guerra debería alarmar a otros países europeos. Pero aunque Francia tenía un
gobierno que simpatizaba con el Frente Popular español, este no era el caso del
Reino Unido. Para no crear más tensión en Europa, franceses y británicos
prefirieron la neutralidad y crearon el llamado Comité de no intervención. La República se quedó así sin la ayuda
de las democracias de Europa, y la URSS de
Stalin se convirtió en su gran apoyo militar. La ayuda soviética se pagó
con el oro del Banco de España, el llamado “oro de Moscú” (510 toneladas con un valor de 530 millones de
dólares). También contó la República con una gran solidaridad comunista
internacional. Miles de voluntarios, organizados por la Internacional Comunista
o Comintern, llegaron a España en
las Brigadas Internacionales: unos
60.000 hombres de 30 países, sin mucha experiencia militar, con el lema:
“España será la tumba del fascismo”. Destacaron en la defensa de Madrid, y lucharon
en España hasta diciembre de 1938. En estas brigadas lucharon unos 5.000
voluntarios polacos.
15.4. LOS BANDOS EN CONFLICTO
EL BANDO SUBLEVADO O “NACIONAL”
En la zona controlada por los
rebeldes, todos los esfuerzos estaban dirigidos a ganar la guerra, y para ello,
establecieron un poder militar unificado bajo la figura de Franco. En octubre de 1936, la Junta de Defensa
formada por los militares más importantes nombró al general Franco “Generalísimo”
y jefe del Estado, es decir que le hicieron el líder supremo militar y político.
En abril de 1937 se unificaron todas las fuerzas políticas en un partido único:
la Falange Española Tradicionalista (FET) y las Juntas de Ofensiva Nacional
Sindicalista (JONS) dieron lugar a la FET-JONS,
también conocido durante la dictadura como el “Movimiento Nacional”.
La guerra civil se concebía en el
bando nacional como una Cruzada, es
decir una guerra santa en defensa de los valores tradicionales y el catolicismo
como elemento central de la sociedad. Se acabó con las reformas republicanas,
se suprimieron todos los partidos políticos y los sindicatos y se realizó una represión sistemática de las
organizaciones del Frente Popular y sus representantes.
EL BANDO REPUBLICANO
En la zona republicana la
defensa de la República estaba en gran parte en manos de militantes de partidos
y sindicatos de izquierda. Esto dio lugar a la formación de “comités”, impulsados por las fuerzas
obreras, especialmente por el anarcosindicalismo. Los comités se encargaban de
localizar a posibles simpatizantes de la derecha y de llevarlos a prisiones
clandestinas en las grandes ciudades, llamadas “checas” en honor a la policía
política soviética (la “czeka”). Todavía existen algunos de los edificios en
cuyos sótanos se ubicaban estas checas, tanto en Madrid como en otras ciudades.
Todo símbolo aristocrático, burgués o religioso fue perseguido como enemigo y, a
menudo, fue causa de encarcelamiento o muerte. Así, se desató de nuevo el anticlericalismo: muchos sacerdotes
fueron perseguidos y las manifestaciones religiosas eran consideradas
antirrevolucionarias. Algunas personas fueron arrestadas, torturadas y
asesinadas por el simple hecho de ir a la iglesia los domingos.
En septiembre de 1936 se formó un nuevo gobierno, presidido por el socialista Largo Caballero, que intentó controlar la revolución. Las autoridades republicanas lucharon para contener el descontrol revolucionario de su territorio y mantener la legalidad constitucional. Al mismo tiempo, se creó un Ejército Popular mediante la unión de las diversas milicias y grupos que luchaban separados desde el principio de la guerra. Los fracasos militares propiciaron las divisiones internas en el bando republicano. Los comunistas tenían cada vez más fuerza en el gobierno y querían dedicarse primero a ganar la guerra, para después hacer la revolución; sin embargo, otros grupos de izquierda, como los anarquistas, pensaban que lo primero era la revolución. En mayo de 1937, los comunistas masacraron a los disidentes y se formó un nuevo gobierno con Juan Negrín, controlado directamente por los comunistas y con representantes soviéticos entre sus ministros. Se abandonaron las colectivizaciones y comenzó una política de resistencia militar a ultranza, aunque todos estos esfuerzos no consiguieron detener la victoria de Franco y los nacionales.

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